martes, 19 de abril de 2016

Escuchar un sí, mirar de lejos, borrar las letras, contar el cuento, el valor reducido, tu nariz fría, un boceto.

S. R

miércoles, 16 de marzo de 2016

Estás tratando de callar un poco la cabeza, entonces te relajas y te ponés los auriculares, tranqui, hasta que te quedás en blanco. Escuchas la música como si te brotara del pecho y tu cuerpo empieza a vibrar al mismo ritmo.

Esos son los momentos en que te das cuenta que estás a punto de tocar fondo de una manera terriblemente obscena.

I.R.

domingo, 13 de marzo de 2016

En mi mundo me voy perdiendo, merodeando devuelta en la estación de las narices frías.

Un suspiro eleva al cielo, va dejando que el viento se lleve las piezas rotas de mis sentimientos vanos.

El olvido la flor más bella, marchita entre las hojas de tu rostro de placer en vela.

No recuerdo tus trazos, tu olor a miel. No recuerdo los lazos, en el interior de mi ser.

Dejo que el tiempo de tinta negra, ose sellar nuestra piel.

Tus labios de mis labios perdidos, latidos en este corazón que ya no debe aquejar por ti.

S.R

viernes, 11 de marzo de 2016

Tus ojos cubiertos tras un velo de miradas,
ocultan su secreto en lo más profundo del mar.
Me ahogan.
Tu sonrisa tan simple y sincera,
descansa en el silencio de tus besos.
Me ensordecen.
La piel que encarna tu alma,
locura de un volcán erupción.
Me congela.
La vida no te dio un pan debajo del brazo,
no festejaron los cielos al verte en el vientre,
salieron las estrellas y rompieron las olas,
la brisa acarició la faz de tus inicios.
Corazones solitarios sintieron un origen desconocido,
las sirenas cantaban una melodía ansiosa y
recibieron las cuerdas una vibración extraña.
Las estrellas no se cubrieron en tu camino.
La luna no dio vuelta su cara amorosa.
La noche no quitó sublime pasión.
A tus pasos no teme ser defectuosa.
El cuerpo enfebriza el aliento del deseo,
seduces la mente y cautivas el alma.
No siguen tus vías tramos derechos,
no sonríen las aves al verte pasar,
tampoco se entristecen.
Cantan los campos que te rodean,
la naturaleza que se deja gustar,
cantan tus labios al hablar.
No gira un molino al exhalar
la agitación que marea mis sentidos,
se avergüenzan las sábanas entumecidas
testigos de roces sublimes.

I.R.